Soy transparente y siempre tengo un horizonte al que llegar: tú, mi cielo. Azul y claro como yo, siempre en las nubes (o con ellas)... calmado y pausado. Intento ser tu reflejo porque te admiro.
En la noche no te conozco, no te veo y la oscuridad se apodera de las más hondas aguas. Tú, desde allí arriba, me deberás mirar como un trozo de mar más, eso si, imposible de estancar. Pero para mí, eres aquello que contiene el faro de mi larga y eterna noche negra: la luna! Y sólo gracias a tí se iluminan todos mis días!
Cuando estas espeso me vuelvo fría y distante, pero cuando eres azul, azul cielo, me derrito y me evaporo: la única solución posible para llegar a ti.
Ahora sólo deseo que el mar se seque. Eso me dará esperanzas para seguir creyendo que un día estaré contigo, abrazada a ti.
1 comentario:
:O
t'ha donat fort, si senyora
Publicar un comentario